¿Crees en los milagros?

¿Te imaginas si en vez de caminar con los pies, camináramos con las manos? ¿Te imaginas si el día se transforma en noche y la noche en día? ¿Y si en verano haría frío y en invierno calor? ¿Te imaginas si una vela queda prendida durante 8 días? ¡Sería un milagro!

Un milagro es un “suceso extraordinario y maravilloso que no puede explicarse por las leyes regulares de la naturaleza”. ¿Crees en los milagros? ¿Qué milagro te gustaría ver?

Hace muchos muchos años, en la Tierra de Israel, ocurrió un milagro.

El Templo más importante, el Beit Hamikdash, había sido invadido por los griegos, quienes prohibían a los judíos rezar. 

En la ciudad de Modiin, se encontraban los Macabim, entre ellos Yehuda HaMacabí y sus hermanos.

Los griegos robaron las copas que se usaban en el Beit Hamikdash (Templo de Jerusalem), ensuciaron los

pisos y las paredes del Templo, rompiendo los Rollos de la Torá y arrojándolos al suelo.

Yehuda HaMacabí, junto a sus hermanos, decidió liberar el Beit Hamikdash de las manos griegas. Así fue como entraron una madrugada a Ierushalaim y cuidándose de no hacer ruido y no ser vistos, se dirigieron al Templo. ¡Lo volvieron a conquistar!

Barrieron, limpiaron y ordenaron todo el Beit Hamikdash (Templo de Jerusalem). Tomaron la Menorá, el candelabro de 7 brazos, la lustraron cuidadosamente y la colocaron en su lugar. Con mucho respeto, se prepararon para encenderla. Pero, ¡qué problema! No encontraron aceite para hacerlo. Buscaron por todos lados. Estaban desesperados. De repente vieron detrás de un armario, que algo brillaba.

Se acercaron y ¿qué encontraron? Un jarrito de aceite limpio y puro. Un jarrito que quedó escondido sin que los griegos se dieran cuenta. Era un jarrito que contenía aceite puro para un solo día. Pusieron el aceite con mucho cuidado en la Menorá. Con manos temblorosas, encendieron las llamas.

Brillaba la Menorá (candelabro de 7 brazos), brillaban las paredes, brillaban las caras de los Macabim de felicidad.

Y sucedió algo extraordinario, un milagro. El aceite, en vez de durar un solo día, duró ocho días. Sí, ¡ocho días! ¡Era un milagro!

Desde entonces, se festeja la fiesta de Janucá, y es una Mitzvá (precepto) prender durante ocho días una Menorá, que no es Menorá, porque tiene ocho brazos y se llama Janukiá.

Y ahora, volvemos a preguntarte… ¿Crees en los milagros?

¡Manos a la obra!

Como hemos aprendido, hoy en día recordamos el milagro de Janucá prendiendo durante 8 días las velas de la Janukiá. Una Janukiá es una Menorá de nueve brazos (para las 8 velas y la vela guía que prende las demás). La misma puede hacerse con diferentes materiales, siempre y cuando tenga ocho brazos para poner cada vela, más un espacio para la vela guía.

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